El viernes 8 de enero de 1988 desaparecieron, en Quito, Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendy, ecuatorianos, de diecisiete y catorce años, respectivamente. Entre las nueve y las diez de la mañana de ese día, habían salido de su casa a bordo de un vehículo marca Chevrolet Trooper, modelo 1984, color almendra, con placa PHD-355.
Por ser menores de edad, carecían de licencia de conducir. Tomaron la vía Interoceánica, desde la urbanización Miravalle, hacia la calle Río Coca y avenida de los Shyris, a recoger a un amigo que viajaba al exterior, para llevarlo al aeropuerto. Jamás llegaron a su destino.
De esa forma, se inicia el relato sobre la desaparición de los hermanos Restrepo, en la página 478 del tercer tomo del informe de la Comisión de la Verdad, entregado al estado ecuatoriano en junio del 2010, para la investigación de los 118 casos que en é se relatan.
Entre ellos, el caso Restrepo, del que existe una redacción similar en la página 32 del informe que entregó una Comisión Especial Investigadora Internacional, el 2 de septiembre de 1991, creada durante el gobierno de Rodrigo Borja, para indagar la desaparición.
El Informe de la Comisión de la Verdad, recogió esta investigación en su texto, que entre otras cosas, lo que hace es desvirtuar varias hipótesis creadas alrededor del caso: que fue un accidente de tránsito; que el mayor de los hermanos estuvo involucrado en movimiento subversivos; que se trataba de una rencilla contra el Pedro Restrepo, padre de los menores, y otras más.
Pero la Comisión de la Verdad, añadió además, lo sucedido a partir de 1991; la sentencia de los policías involucrados; la búsqueda de los cuerpos en la laguna de Yambo; así como la reciente versión del ex policía Salomón Castillo, de acuerdo a la cual, los restos de los jóvenes habrían sido sepultados en una fosa común en el cementerio El Batán, en Quito.
Salomón Castillo Pantoja, quién declaró en este caso el 10 de marzo de 2008, ante el agente fiscal del Distrito de Pichincha, Patricio Navarrete Sotomayor, inculpó directamente a tres agentes de la brigada de automotores del ex SIC-P (Edgar Hipólito Fraga Narváez, Libardo Antonio Gudiño Paredes y Jorge Armando Medrano).
Testimonio de Castillo, en el Informe de la Comisión de la Verdad
“El día sábado 9 de enero de 1988 (…) en el primer cuarto diurno y nocturno [estuvo de Servicio en el patrullero] con las siglas SIC-9 (…) sector Centro [de Quito], (…) al mando del señor teniente de Policía Hernán Carrión o de la subteniente Mery Jiménez, no lo recuerdo exactamente. En el primer cuarto nocturno a las 20h:30, más o menos, recibimos una llamada de la Central de Radio Patrulla, para que nos dirijamos al SIC-P, una vez en esas oficinas escuché que el agente Fraga le manifestó al jefe de patrulla del SIC-P que se le había ido la mano al realizar unas investigaciones a dos ciudadanos por el robo de un vehículo, y que el cadáver de uno de ellos estaba en la parte posterior de un Trooper, que se hallaba estacionado en el patio interior del SIC-P. En compañía de los agentes Fraga, Gudiño y Medrano (…) nos dirigimos a ubicarle al Comisario de turno (…) en Miraflores, en la calle Tegucigalpa (…). Salió el comisario y se enteró de lo acontecido (…) hizo el levantamiento del cadáver y nos dirigimos al Departamento Médico Legal, que estaba en esa época ubicado en el Regimiento Quito, donde ahora es el cuartel del GOE (…), salió el médico de turno, quien recibió el cadáver, (…) si mal no recuerdo, fue el doctor Santillán (…). El otro detenido lloraba por su hermano (…) y se quedó allí [en el patio del ex SIC] cuando nosotros salimos”.
Y cuando el Fiscal le preguntó: ¿Por qué no relató este hecho hace años atrás y lo realiza ahora? Castillo respondió: Porque yo estaba dentro de la Institución policial y eso hubiera sido un inconveniente en mi carrera”.
Aparece nuevo testigo y se identifican tres nichos
El 8 de enero próximo, los hermanos Restrepo cumplirán 24 años de haber desaparecido, y pese al compromiso del Estado Ecuatoriano con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en 1998, de investigar el caso hasta dar con el paradero de sus cuerpos; la ubicación de los restos de los menores es aún desconocida.
Hace dos semanas, el Fiscal general de la Nación, Galo Chiriboga, informó que se había delimitado ya el área geográfica en las que se encuentran las fosas donde se entierra a las personas inidentificadas del cementerio El Batán, en el que se investiga el caso, desde fines de octubre.
Según el funcionario, se conocía ya los lugares específicos en los que podrían estar los cuerpos de los hermanos Restrepo, por lo que se planificó la exhumación de cadáveres en dicho cementerio. “Tenemos ya identificados los nichos y en estos días vamos a hacer esta diligencia, una diligencia a la que le vamos a dar la profesionalidad de un caso bien investigado, que contará con forenses que realicen exámenes de ADN”, dijo Chiriboga en declaraciones a la prensa.
Y dicha diligencia se cumplió entre el viernes pasado, y el miércoles último. Personal del Departamento de Criminalística conjuntamente con la Fiscalía realizaron excavaciones en el lado norte del cementerio. Se desconoce el número de cadáveres que serán exhumados. Pero a esos restos, se les realizará el examen de ADN, con el cual se comprobará si alguno de los restos coincide con el ADN de Pedro Restrepo, padre de los menores.
Testimonio de Hugo España pierde fuerza
Adicionalmente, el 24 de noviembre último, apareció un nuevo testigo: Ernesto Campaña, quien acudió a la Fiscalía a rendir un testimonio que coincide con la versión de Salomón Castillo, según informó Teleamazonas. Campaña acudió a la Fiscalía, dijo por estar bien con su conciencia, pues tiene una enfermedad terminal y no por la recompensa de $ 250 mil que anunció el gobierno para este caso, a fines de octubre.
Campaña, en un relato de seis horas coincidió con Salomón Castillo en que los ex policías Jorge Medrano, Édgar Fraga y Libardo Gudiño, serían los responsables de la tortura y muerte de los jóvenes, cuando trabajaban en el ex Servicio de Investigación Criminal (SIC) de Pichincha.
Las versiones de Campaña y de Castillo, provocaron así un cambio por completo de la versión inicial de este caso, dada por el ex agente Hugo España, en el único testimonio que jamás volvió a repetir, el 11 de agosto de 1991. España reside actualmente como testigo protegido en Londres.
España acusó al coronel Trajano Barrionuevo, el teniente Juan Sosa, y a los ex policías Camilo Badillo y Guillermo Llerena, como culpables y participantes de la desaparición de los hermanos Restrepo. En los informes de ambas comisiones, se registra el siguiente testimonio:
“Por órdenes del sargento Llerena, un grupo conformado por él (España) y los agentes Badillo, Chocolate y España, se dirigieron, en la noche del 11 al 12 de enero, en un vehículo Trooper de color rojo y vidrios ahumados, en primer lugar, hacia el sector de Guápulo en donde retiraron, de una pequeña cueva, dos fundas plásticas negras que fueron puestas en la parte trasera del vehículo. Inmediatamente partieron hacia la laguna de Yambo (provincia de Cotopaxi). Ahí, de acuerdo con las indicaciones del sargento Llerena, abrieron las fundas y les agregaron peso con piedras y arena. Es ese momento, el agente España vio que al interior de las fundas se encontraban cadáveres humanos. Los agentes Badillo y Chocolate a bordo de un bote inflable llevaron las fundas al interior de la laguna y las arrojaron al agua en un punto indicado por el sargento Llerena”.
En base a ese testimonio, y otras investigaciones que supuestamente verificaron algunas de las declaraciones dadas por España, según dicen ambos informes; el 15 de noviembre de 1994, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Acosta, dictó sentencia condenatoria contra: Guillermo Llerena y Camilo Badillo a los cuales se les impuso la pena de dieciséis añoss de reclusión mayor extraordinaria, como autores de detención arbitraria e ilegal, torturas y asesinato de los hermanos Restrepo.
Las nuevas diligencias y la aparición de otro testigo no sorprendió a Pedro Restrepo, quien el pasado jueves señaló que ahora que hay una recompensa, aseguró, habrá más testigos. Respecto a que esta versión y la de Salomón Castillo, cambiarán la hipótesis que dijo España, Restrepo señaló en entrevista con Ecuadorradio, que lo que hay aún es una verdad a medias.
Que del caso se sabe lo que sucedió el 8 y el 11 de enero, por el testimonio que dijo España; pero no se sabe que ocurrió el 9, el 10 y el 12 de enero; por lo que él espera que al final se conozca lo que realmente pasó.
Lo destacable de todo lo que se sabe hasta ahora, indicó es que se reveló finalmente que durante esa época el SIC era un sitio donde se torturaba niños y se violentaban abiertamente los derechos humanos.
La fiscalía no ha revelado hasta cuándo hará las diligencias, ni cuándo habrá nuevos resultados.
RSS
Twitter









