Según la declaración de activos en NIIF se determinará impuestos y utilidades

La revalorización de activos es el mayor desafío de las empresas.

Una información más detallada y pormenorizada de las cuentas de las empresas es lo que se reflejará en los balances financieros que desde este año presenten las empresas. La aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) permitirá no solo la interrelación del negocio con sus clientes internos y externos sino también un mejor control y supervisión desde la Superintendencia de Compañías y el Servicio de Rentas Internas (SRI).

Una de las utilidades de las normas, sostiene Fabián Delgado, socio director de la firma de auditores SMS, es que habrá mucha más información sobre la cual tomar decisiones al interior de la empresa. “Imagínese un inversionista que tiene que confiar en un reporte preparado por una compañía, ese reporte si no se somete a unas reglas básicas podría estar preparado de una manera que perjudique a alguien, por lo tanto se necesita un estándar, y las NIIF nos permite eso, hablar en un solo idioma financiero”.

Para Mario A. Hansen-Holm, socio director de la firma Hansen-Holm & Co., si las compañías proveen información más clara, posiblemente el resultado de ello es que la recaudación y la labor de tributación de las empresas pueda ser más efectiva. “Y cuando hablamos de efectividad, hablamos de que se deba pagar los impuestos de la manera correcta”, indica

El principal impacto tributario se enfocará en el patrimonio de la empresa. Esto, porque dentro de las normas se establecen cambios para la presentación de las cuentas y los activos del negocio. De ahí que la Superintendencia determinó que todos los procesos de implementación deben ser conocidos por los accionistas.

El beneficio o el perjuicio dependen de la información que genere la empresa. Así, el impacto puede ser negativo cuando existen cuentas a favor incobrables que no hayan sido reconocidas como tales, inventarios de lento movimiento u obsoletos que no se hayan castigado, que se registren activos depreciados y que por lo tanto son inexistentes, o activos diferidos que en el fondo no dan ningún beneficio para la compañía.

Todavía existen algunos desfases entre las normas y las leyes tributarias, sostiene Rubén Mackay, presidente del Instituto de Investigaciones Contables del Ecuador. Las NIIF señalan que los activos pueden ser amortizados dependiendo el tiempo que designe el productor o fabricante de estos, o por el contrario, un perito evaluador. Y pueden ir de entre 20 a 25 años. Pero la Ley de Régimen Tributario Interno determina que los activos se deben amortizar hasta por 10 años.

Los cambios en la denominación de los activos pueden variar el cálculo del patrimonio, considera Henry Escalante, socio de la empresa auditora EsRoBross. El asesor explica que los activos son bienes que generan ingresos para las empresas, pero que muchas compañías ecuatorianas compran, por ejemplo, carros para los gerentes o jefes departamentales y se colocan como activos fijos.

Pero la nueva norma -que denomina a esa cuenta como propiedad, planta y equipo-, desagrega los activos que sí generan ventas o recursos, y el resto pasa a formar parte de los gastos.

“Hay vehículos que si generan ventas según el giro del negocio. Si es de transporte obviamente todos los carros forman parte de propiedad, planta y equipos. Pero aquel carro del gerente, subgerente o hijo del dueño ya no va a ser un activo fijo, sino otro bien o un gasto”.

Dentro de la cuenta de patrimonio se una revalorización de los activos. “Estos deben trasladarse al valor presente, es decir, a la fecha en la que yo empiezo a utilizar NIIF. Esto puede afectar, por ejemplo, cuando tengo terrenos y por la plusvalía el patrimonio incrementa. Beneficia, cuando tengo vehículos o bienes que se deprecian al traerlo al valor presente, se reduce el patrimonio”, informa Escalante.

El registro de estas nuevas cuentas también tendría incidencia en el pago del Anticipo al Impuesto a la Renta, agrega el asesor. “Los activos tienen que rendirme por lo menos lo que yo tengo como Anticipo para que no me afecte a mi economía. Si yo tengo un activo gravado en un millón de dólares y solo vendo 500.000 dólares soy improductivo. Lo que me está incitando la norma es a ser más productivo y a utilizar todos mis recursos”.

Revalorización de activos, el mayor desafío

La idea de un mismo modelo del plan de cuentas ya lo aplica el sistema financiero. Y eso permite un mayor control desde las autoridades, sostiene Escalante. “Yo podría determinar que una empresa está haciendo lo correcto solo con ver sus activos y sus ventas. De esa manera se si no está inflando el activo o el gasto para pagar menos impuestos”.

Delgado asesora actualmente a una empresa que por la aplicación de las NIIF tuvo un incremento en su patrimonio en $3 millones. “El empresario obviamente se asusta porque piensa que si tiene más capital el fisco va a decir que tiene que pagar más, porque la empresa ha crecido. Pero no siempre es así”.

Según la autoridad tributaria, la depreciación de un bien, producto de su revalorización no es deducible. Así, si un edificio cuesta $500.000, pero al revalorizarlo sube a $1 millón, al registrar el nuevo valor en el balance financiero no significa que se pagará tributos sobre ese nuevo valor, porque para el Fisco ese rubro no existe, solo se registra cuánto costó inicialmente.

Una empresa que tiene mucha maquinaria va a tener más complicaciones en la aplicación de las normas, reconoce Delgado. Esto, porque muchas empresas que van mejorando sus maquinas y la repotencian, pero por cuestión de beneficios tributarios la inversión se registra como gasto. “Por ejemplo, si la máquina costó $100.000, con todas las adecuaciones el valor se pude triplicar, pero en los libros esas repotenciaciones no constan como valor razonable de la máquina sino como gasto para disminuir la utilidad y a su vez el pago del Impuesto a la Renta”.

Para las empresas comercializadoras se incluye en el balance una política de crédito. La norma aplica el concepto del dinero en el tiempo pues no es lo mismo vender a un cliente con crédito de un año que de 30 días. “Si se vende $100.000 pero va a pagar en un año, lo que se ha hecho es diferir ese valor y cobrar intereses, porque si lo hubiera pagado a contado el precio hubiera sido de 90.000. La norma dice que se registran esos 90.000 como venta y los otros 10.000 como cuenta por cobrar y todos los meses se incluye en el balance el interés devengado por ese financiamiento implícito que existe”.

Al final, lo que quiere este nuevo modelo es que las compañías valoren sus activos de forma real. “Hay compañías que tienen terrenos hace 20 años que costaron $1.000 y así se registra en los balances. Pero ahora ese terreno ganó plusvalía, ese valor comercial actual es el que debe constar en los libros.

“También puede ser que se compró una máquina que costo dos millones de dólares hace dos años, pero por el cambio de tecnología hoy ya es obsoleto. Ya no se puede seguir registrando el costo inicial, sino su verdadero valor para la empresa, si ya no se usa, no genera ningún valor para la empresa y eso se debe registrar”.

El SRI revisa el impacto

Aún el Servicio de Rentas Internas (SRI) no define cuál será el impacto en las cuentas fiscales de la aplicación de las normativas internacionales en los balances financieros. El director del SRI, Carlos Marx Carrasco, indicó en febrero pasado, durante una reunión con la Cámara de Comercio de Guayaquil para revisar este tema, que la valoración razonable de las empresas dará un panorama real de las sociedades financieras.

Según Carrasco, la depreciación de los activos tendría incidencia en la participación de los trabajadores en las utilidades que genera la empresa. Además, señaló que en los tres años de transición, los impactos serán conciliados tributariamente para que no haya un impacto ni a favor ni en contra de las empresas.

A través de una reforma se establecerán cambios para conciliar las nuevas normas con las leyes tributarias ecuatorianas. “Esto servirá para conocer no solo la situación financiera sino económica de la empresa. La situación patrimonial puede ser boyante pero la situación financiera mala”, dijo Marx Carrasco.

La declaración que ahora presenten los contribuyentes del primer grupo servirá de base para saber cuál es la situación del sector. Sobre esa base se podrá medir el impacto económico tributario para el país.

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2 comentarios para “Según la declaración de activos en NIIF se determinará impuestos y utilidades”

  1. Alejandra Mencías says:

    Estimados,

    Por favor ayúdenme con las referencias en las NIIF (número de NIIF, artículo, pàrrafo, etc) sobre todo lo mencionado en el artículo, que por cierto me pareció muy bueno para mejorar criterios y tener un mejor panorama.

    Agradezco de antemano su atención.

  2. Según el Código Tributario las Leyes tributarias tienen primacía. Las empresas en materia tributaría deberían actuar con apego a las disposiciones tributarias. La Ley Orgánica de Régimen Tributario Interno no obliga revalorizar los activos fijos para apagar el anticipo al impuesto a la renta.

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