En abril termina el plazo para que las empresas más grandes apliquen las NIIF

El SRI y la Cámara de Comercio tuvieron una reunión en febrero pasado para tratar sobre los impacto de las NIIF.

La Superintendencia de Compañías dividió en tres grupos a las 40.155 empresas del país para que implementen en sus balances las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). Estas normas son una especie de manual de contabilidad en las que se hace una mayor especificación sobre cada una de las cuentas de la empresa dentro de los estados financieros.

Hasta el 2012, todas las empresas del país hablarán un mismo idioma contable. La aplicación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) permitirá tener un solo formato para la presentación de los balances de pequeñas, medianas y grandes compañías.

El proceso se inició en el 2009. Ese fue el año de transición para 345 empresas vinculadas con el mercado de valores así como compañías auditoras. Este grupo debe entregar su balance 2010, bajo las normas NIIF, máximo hasta finales de abril.

El año pasado, la Superintendencia de Compañías (SC) realizó los requerimientos de información y la revisión de control en este grupo. Según Enrique Castillo, líder de comisión de las NIIF de la Súper, sí hubo una respuesta en cuanto a la implementación del nuevo esquema contable.

Uno de los principales cambios, explica, es la presentación de la información. Hasta el año pasado el formulario 101 recogía la información contable y tributaria de la empresa y servía para hacer la declaración del Impuesto a la Renta. Desde este año, las empresas del primer grupo deberán llenar dos formularios: uno para el SRI y otro en la Superintendencia para presentar sus balances financieros.

El usuario debe ingresar a la página web de la ‘Super’ y luego de recibir el comprobante de digitación tiene que presentar la información en las oficinas de la entidad. Si una compañía no presenta, por dos años consecutivos sus estados financieros bajo las NIIF, podría ser declarada inactiva.

Estas normas surgieron en Inglaterra como un estándar contable que pueda ser usado en todo el mundo. El organismo emisor es el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB por sus siglas en inglés), y hasta el momento son aplicadas por 120 países sobre todo de Europa. En Latinoamérica ya están en proceso de implementación, en Estados Unidos el plazo para utilizarlas vence en el 2014.

Esto es parte de la globalización empresarial y surge por una necesidad de entender el manejo de los negocios en un mismo idioma, explica Luis A. Chávez, consultor e investigador de la firma Hansen-Holm & Co. “Surgen ante la falta de comparabilidad que existía entre la información que se emitía para una entidad que tenía subsidiarias o negocios en diferentes países. Era una forma de unificar la preparación de los balances”.

Chávez indica que los estados financieros son la primera información que pide un inversionista, un prestamista o un banco antes de entregar recursos a una compañía. “Si la empresa no refleja una imagen fiel, y la información se elabora con principios contables o financieros de poca calidad, o que no son internacionales, pierden su rendimiento real y credibilidad al momento de abrirse al extranjero”.

El segundo grupo de empresas (1.800) está en plena implementación de las Normas Internacionales. Para ellas, una vez que concluyó el año de transición (2010), la información que se genera dentro del negocio debe quedar registrada bajo las normativas NIFF. El balance lo deben presentar hasta abril del 2012. Cada grupo de empresas tiene un año de transición, para las más grandes fue el 2009; para el segundo, fue el 2010, y para el tercer y último grupo ya corre el 2011.

El manual de implementación de las NIIF tiene 2.800 páginas. Castillo indica que durante este año se harán visitas de control a las compañías para ver si se está cumpliendo o no con el cronograma.

Un tercer grupo comprende a 38.000 empresas, que por sus características deberán aplicar las normas conocidas como NIFF para Pymes (pequeñas y medianas empresas). Estas son más simplificadas, pues su manual de implementación tiene apenas 230 páginas.

Las empresas pequeñas son las que necesiten mayor capacitación

Estas compañías cursan actualmente su año de transición, entre las normas ecuatorianas de contabilidad y las internacionales. La aplicación de estas últimas rige desde el 2012, por lo cual su primer balance bajo NIIF deberá presentarse en abril de 2013.

“El profesional contable aún no está muy claro en el tema de las NIIF, pero no hay reversión de estas normas y todas las empresas deben cumplir”, señala Castillo. Por eso, asegura, la Superintendencia está en una etapa de capacitación sobre las NIIF para Pymes y se realizan recorridos por todo el país, en los colegios de profesionales y en las Cámaras de Comercio, para hacer la difusión de la norma.

Para Fabián Delgado, socio director de la firma de auditores SMS, el tamaño de las empresas locales es uno de los problemas para la implementación de la normativa contable, y por eso considera que pese a la exigencia aún muchos negocios, sobre todo los más pequeños, tienen dificultades para adoptar estas reglas.

Las NIFF para Pymes están dirigidas a compañías que venden hasta $5 millones anuales, que tienen menos de $4 millones en activos y hasta 200 trabajadores. “Pero la realidad es que hay otras empresas que venden más o tiene más activos y aún siguen siendo Pymes, por la estructura del negocio. Y las empresas grandes tienen que tener casi un contador para los temas tributarios y otro para cumplir con esta norma”, señala Delgado.

Uno de sus clientes en Manta, por ejemplo, tuvo problemas para calcular el valor residual de su maquinaria. Este es uno de los ítems que plantea la norma y comprende el valor que tiene un bien luego que concluye su vida útil. “Hay empresas que venden la maquinaria y ese es su valor residual. Pero otras, prefieren deshuesarla para utilizarla como repuestos o piezas para otras máquinas, por lo tanto no hay valor residual. Hay muchas cosas como estas que requieren asistencia y por eso me preocupa que las empresas pequeñas no tengan recursos para contratar a un experto que las asesore en ese tema”, agrega el especialista.

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