Chile y Perú, en América Latina, son los casos que destacan como exitosos luego de firmar un TLC con Estados Unidos. Chile promulgó su Tratado de Libre Comercio (TLC) en enero del 2003, durante el gobierno de Ricardo Lagos.
Con un crecimiento promedio de 5.7% durante los últimos 20 años, el aumento en exportaciones que ha tenido Chile, lo marca como un referente sobre cómo se manejan los procesos y los tratados de libre comercio.
Este crecimiento se debe a una comunión entre la empresa privada y pública, así desde que se inició su proceso de apertura comercial externa, Chile ha pasado por mandatos, tanto de izquierda como de derecha. Desde Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, hasta el presidente Sebastian Piñera, todos han mantenido la política de “Exportar o Morir”, que se inició en la década de los años 80.
“Todos entendieron que hay mercados en que tiene que haber reglas del juego claras entendiendo que toda empresa obviamente tiene riesgos y tiene beneficios, pero todo en equilibrio. El rol del Estado tiene que tener una función de supervisar, controlar, pero dejar que el sector privado haga lo que tengo que hacer”, sostiene Ricardo Arriagada, agregado comercial de Chile en Ecuador.
El caso en Perú es más reciente, el TLC con Estados Unidos está vigente desde febrero del 2009, sin embargo ya se pueden observar los efectos especialmente en nuestro país. “¿Qué es lo que han hecho los empresarios ecuatorianos? Irse a invertir a Perú, porque tiene tratado de libre comercio firmado”, sostiene Eduardo Peña, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil.
El caso de Colombia es algo especial, puesto que a pesar de firmar el TLC en el año 2006, todavía no puede poner en vigencia el tratado con Estados Unidos. Este se ha estancado en el Congreso pero se espera que en menos de un año se pueda poner en práctica.
“Durante el final de la administración (George W.) Bush, hubo oposición de parte de algunos sectores del Congreso y ya una vez posesionada la administración de Barack Obama, y con un dominio del Partido Demócrata en ambas cámaras, antes de las elecciones de noviembre pasado, hubo una oleada contra el libre comercio, demás en plena restricción con Estados Unidos, y eso ha complicado las cosas”, explica Mauricio Reina, Investigador Asociado de Fedesarrollo, de Colombia.
Las proyecciones al momento de comenzar a ejecutar el TLC, son todas positivas, asegura Reina, a pesar de no ser un crecimiento de grandes porcentajes, pues se prevé que sería menos de un 1% cada año.
“Al margen de esos modelos macro económicos, para la economía colombiana es fundamental contar con un mecanismo que regule de manera estable las relaciones económicas con Estados Unidos”, explica el analista, pues de otro forma estarían compitiendo en desventaja con países como Perú y México.
Colombia sería el aliado más cercano que tendría Ecuador para sentarse a negociar un alargue de las preferencias del Atpdea, esto hasta que no se ejecute el TLC. “Estamos en el mismo estatus porque nosotros ya terminamos negociación pero esta metido en un cajón de un escritorio”, señala Reina.
Para Ecuador es importante lograr acuerdos comerciales que lleguen a sentar bases sólidas para poder comercializar los productos. “Que se llame como sea, pero que se firme porque si no ¿A quién le vamos a vender?”, enfatiza Peña.
Nuestro país está a la búsqueda de nuevos mecanismos que lo incluyan en el mercado mundial, de no resultar, seriamos el único país de la costa este del Pacífico que no tendría un tratado comercial, comenta Patricio Maldonado, Ex Presidente de la Federación de Cámaras de agricultura y que también trabajó en las rondas de negociaciones para el TLC.
Si no se logran estos acuerdos bilaterales “tendríamos que seguir mendigando prórrogas de las preferencias arancelarias y otros beneficios. Si lográramos entrar en un acuerdo comercial en lo futuro, tendríamos que adherirnos a lo acordado ya, con países de diferente realidad socioeconómica que la nuestra”, concluye Maldonado.
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